Ocho de mayo. 1º de feria. Toritos de Núñez del Cuvillo, en el límite de la presentación para esta plaza, y no me refiero al peso, nobles y bobalicones, destacando estas virtudes principalmente en el lidiado en cuarto lugar al que Talavante cortó las dos orejas y el presidente le regaló la vuelta al ruedo, sin que nadie sepa la razón. Quizá no sepa el presidente los mínimos requisitos, que un toro debe de cumplir para que le saquen el pañuelo azul. Solo con la calidad de sus embestidas en el último tercio no basta. Sorprendió a todos los asistentes, tanto a los antiguos como a los modernos, que hoy llenaron la plaza en tarde soleada y calurosa. El caso es que embistió lo suficientemente bien para que Talavante se luciese y realizara un corta y pega de su labor en la primera de la pasada feria. Dos orejas, con lo que costaba años ha, cortarlas. Hubo belleza en su trasteo, y faltó la emoción de unas embestidas encastadas y no pajunas. Antes se decía que le había tocado la tonta del bote. Ese corta y pega, fue la tónica del festejo. El pasado año, confirmó a Clemente, que resulto volteado, al igual que este año lo fue Barroso y Ortega tuvo algún fogonazo similar al del 2025, para luego no acoplarse y abusar de pico, en su faena al quinto. No estuvo mal el toricantano en su primero aunque se acabo muy pronto, y se la jugó en el sexto
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