y amenazando mira
el rojo velo al viento suspendido;
da tremendo bramido
como el toro de Fálaris ardiente;
hácese atrás, resopla, cabecea,
eriza la ancha frente
Quince de mayo Séptima de feria con sol y tendidos llenos. Hoy los toros de El Torero, aportaron lo necesario para que el festejo se hiciese entretenido y los tendidos se calentaran en este día del patrón. Bien presentados, sin duda, cinqueños con variada gama de bravura hasta mansedumbre, sin sobresalir en ninguna dirección, mantuvieron el interés durante sus lidias. Además fue la corrida con menos duración de toda la feria.
Hubo sustos y también percances. Fortes tuvo que ser operado de una cornadita aunque pudo salir a matar al quinto, y Curro Javier fue volteado con saña por el sexto, teniendo también que visitar la enfermería. Dentro del buen nivel de los matadores, Urdiales estuvo desconfiado y molestado por el viento en su primero, realizó vistosos quites en el tercero y el sexto y recetó una gran estocada al cuarto, al que sacó estimables muletazos dentro de una faena desigual, en terrenos del cinco. Fortes cortó una oreja en el quinto, con el que se vieron los detalles de toreo mas puro de la tarde, tanto con capote como con la flámula. Se le fue la mano al matar y dejó una caída. En el segundo de la tarde lo pasó mal ante las aviesas intenciones del toro por el pitón derecho. Y el triunfador numérico fue Fernando Adrián, con dos orejas, una mas una, en el esportón, pedidas por un público festivalero y otorgadas por un presidente facilón. No fueron de las faenas que se recuerdan con el paso del tiempo, pero claro está que una Puerta Grande siempre es apetitosa.12 de mayo. Cuarta de abono y primera novillada. Tarde fresca con lluvia a mitad del festejo y viento que molestó a los diestros en algunas fases de la lidia, como en la faena de muleta al tercero. Buena entrada.
Serrano a hombros y el ganadero de Montealto debió de salir bajo palio. ¡Qué pedazo de novillada soltó ayer en Madrid! No de esas de embestida borregas, sino de las que llevan la emoción en cada viaje. Hubo tres verdaderamente sensacionales, tercero, cuarto y sexto en cuanto a juego, y todos una irreprochable presencia. Una corrida de toros en cualquier plaza, incluso en esta misma. En un ¡ay! vivimos la primera faena de Alvaro Serrano, que me pareció que se quedaba sin picar, y con el viento que apretaba. Aguantó valiente y cuando empezó a bajarle la mano el novillo sacó lo bueno que llevaba dentro. La estocada dio paso a la merecidísima oreja. Mas noble fue el sexto, y aunque la faena fue mas desigual, el público ya estaba embalado y apoyando al torero que se entregó sin reservas. En este la estocada no fue tan certera y escuchó dos avisos mientras que el tercero tenía roma la puntilla. Un descabello, en tiempo de descuento y la fuerte petición le llevó a la segunda. Hubo quién pidió la vuelta para el toro. Agustín Montes volvió a triunfar en Madrid y el mayoral debió salir a saludar. Bastos y Morilla no dieron ese paso al frente que hay que dar para domeñar la casta, y fueron silenciados. La tarde mas auténtica de la feria