y amenazando mira
el rojo velo al viento suspendido;
da tremendo bramido
como el toro de Fálaris ardiente;
hácese atrás, resopla, cabecea,
eriza la ancha frente
Corrida de la Prensa. Acabo a las tantas, eran mas de las diez y todavía no habían sacado a Urdiales por la puerta grande de Madrid. Estos coletas no tienen decoro ninguno. Sabiendo que hoy acudía el rey, se ponen pesados y baten la marca de duración de un festejo en esta feria. Por que es el rey y se puede ir a cenar donde le pete, por que si es un aficionado de a pie, le dejan sin cenar o le apañan con un yogur. Se llenó la plaza como era de esperar, en el primer paseíllo de Roca Rey. Le queda Beneficencia, con lo cual este año habrá venido a Madrid, pero no en feria, aunque anuncien todo amontonado. Polémica fue su actuación, y mas que se calentó cuando un subalterno hizo un gesto a la afición, mientras que el matador daba la vuelta al ruedo con la oreja del quinto. Se pidió sanción para "Viruta" y al acabar la vuelta hubo miradas y recriminaciones. El caso es que la labor del torero no acabó de contar con la unanimidad de la afición, y tras pinchar una vez y estoquear en segunda instancia, el presidente le concedió una oreja. A unos les pareció mucho y a otros poco. La vida misma, pero no es buena cosa enfrentarte con la afición que es la que te da de comer. Tocó la fibra populista con sus pases de rodillas, enlazó muletazos sin hondura, en una larga faena, avisada, y al pinchar se desinfló la burbuja. Confirmó el mejicano Bruno Aloi y pasó sin decir nada, pinchando en el toro de la confirmación con reiteración.
El triunfador de la tarde, saliendo a hombros, fue el mas veterano de la terna, principalmente por las dos estocadas que propìnó a los de su lote. Nunca fue un consumado matador, como su paisano Antonio León, pero hoy remató sus trasteos con guapeza, sobre todo en el primero. Se lució a la verónica en varias fases del festejo, con dos medias de categoría, y sin arrebatar acompañó embestidas que ayudaron al triunfo.
Acudió el rey Felipe VI, al que los matadores brindaron los primeros de sus lotes. También recibió un brindis Isabel Díaz Ayuso, de manos de el mejicano Aloi en el que cerraba tarde. La corrida de Juan Pedro, correctamente presentada, sin hacer ruido, ni con fuerzas ni sin ellas, nobleza toda, y colaboradora. En el sexto, el picador partió tres varas, y la cuadrilla se lució. Y sigue el calor extremo.