Garcigrande y Torrealta fueron culpables de llevar a la plaza, a sus moradores, al mas absoluto de los aburrimientos. La condición mortecina de los semovientes lidiados ayer fue de gran nivel. Los matadores, tampoco estuvieron muy animados y Florito junior tuvo que sacar a pasear sus bueyes por tres veces. A los menos iniciados, cuando van a la plaza y se encuentran con un festejo tan soporífero como el de hoy, les resulta simpático el corretear de los bueyes, el derribo de un picador, alguna algarada en las gradas, un espontáneo, un salto de algún toro al callejón, en síntesis, algo que les saque del marasmo. Y hoy tuvieron ocasión de ver algo de lo que hablo. A los que ya sabemos de que va esto, ya no nos hace tanta gracia. Porque el menos iniciado, con lo de hoy ya ha tenido bastante y es fácil que no piense volver a aposentarse en el tendido las tres horas que ahora dura una corrida. Que esa es otra. Pero los que tenemos inoculado este veneno, la afición, volveremos, si no mañana, pasado.
De lo de hoy poco. Los picadores apenas trabajaron, los banderilleros regular, salvo el de siempre. Iván García tiene que estar harto de tanto saludo. Talavante decidió en el quinto cortar una oreja y lo consiguió con la colaboración del presidente. A un toro que se había caído mas de una vez y entre palmas de tango se puso de rodillas en el siete, y el toro se volvió a caer. Con la izquierda hizo un remedo de toreo y se pegó un arrimón con alardes efectistas y muy poca verdad. Perdió la muleta en la estocada tendida y oreja que regalan. Morenito de Aranda cumplió, en dos pulcras faenas por las que saludó. Hubo quién no se enteró, en el cuarto ante la bronca que se desarrollaba en la grada durante ese toro. Y Aguado dio una lenta y bonita media en el tercero, que era un muerto en vida y mejoró con los aceros, ya que venía de una mala tarde anterior.
Vaya tardecita que nos dieron, y el calor además les echó una mano.
No hay comentarios:
Publicar un comentario