Novena de feria. Lleno con sol y buena temperatura. Toros de Fuenteymbro bien presentados, dieron juego, tuvieron castita y mansearon en los caballos. El sexto, sobrero, tuvo mas guasa y estuvo anclado en el burladero de matadores hasta la faena de muleta. En el tercero y tras un quite de Perera por chicuelinas con pérdida de capote incluida, Otero puso dos pares de banderillas, que dieron lugar a la ovación mas fuerte del festejo. Evidente es que tuvo que saludar de merecida manera. En el segundo saltó un espontáneo, sin toro, con apariencia de ser una persona no adaptada al mundo del que hablamos, que fue rápidamente interceptado. Parte del público se acordó de las dos orejas que cortó el viernes Adrián y estuvieron poco amables con el. Suele pasar en esta plaza, que cuando hay concesiones tan justas, luego se paguen en siguientes comparecencias. Incluso se puede oír algo así como ¡ Devuelve las orejas! Pero si llega a meter la espada a la primera en el tercero, habría caído otra. Estuvo correcto con el sexto, que nos hizo pensar que por algo le habían dejado como sobrero. El toro medía y el torero desconfiaba con toda la razón. Muy mal con el descabello. Perera aburrió en esta segunda comparecencia, como en la primera, y dejó en el ambiente el ser un torero en retirada, y Ureña ante un segundo con problemas estuvo valiente y aguantó parones saludando al acabar su trasteo. Sin llegar al nivel de Perera, también dejo la sensación de que sus mejores tiempos ya pasaron. Seis toros, seis faenas y seis avisos. Recado presidencial arriba, abajo llevamos treinta avisos en nueve festejos. Como nos gustaría que los diestros pensaran, que nos gusta llegar a casa a cenar a horas normales.
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