Sexta de feria. Lleno con sol y ligero viento. Vellosino fue el hierro del festejo, en sustitución de El Parralejo. Mal debían de pintar las cosas para que los veterinarios no diesen el visto bueno a los toros de Andalucia y los cambiasen por los de Salamanca.
Todo lo malo que se pueda decir de los toros que salieron por chiqueros es válido y nos quedaríamos cortos. Desde la presentación al juego, llevaron la tarde al sopor y al aburrimiento. Castella, para parecer que hacía algo se entretuvo en ver pasar el tiempo y a punto estuvo de que le dieran los tres avisos en su segundo, pero sin torear. Luque se llevo al quinto a terrenos mas favorables, donde el aplauso es mas fácil y hasta le pidieron la oreja y de Miranda que venia de triunfar con el hierro anunciado se encontró con el cambio de ganadería. Así que, mañana será otro día
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