La penúltima de feria, pasó con Aguado y Uceda en tono bajo y un Clemente pundonoroso, que trató de torear de verdad, a un toro que tenía sus teclas. Parecía en algunas fases que metía bien la cabeza, y luego pegaba unos tornillazos de padre y muy señor mío. Al que esto escribe le engaño su comportamiento, y mas, cuando en un momento de duda, o de perderle la cara le echó mano, dando la impresión a toda la plaza, que la llevaba. La cornada. Y así, pensando en lo gordo que era el tabaco, vimos como Uceda pasaportaba al toro que creíamos había herido gravemente al torero de Burdeos. Saludó la cuadrilla y a esperar el parte de D. Máximo.
Si mis notas las tomé bien, no hubo avisos. y salimos a las nueve y poco. La tarde mas rápida en toda la feria y con un toro que fue devuelto por su falta de fuerzas. Uno de Montalvo por uno de Juan Pedro.
¡ Que corrida mas mala, sosa y aburrida ! Salían sin vida, el primero de la tarde era un muerto que no había por dónde meterle mano, y los que le siguieron mas de lo mismo. Como hay que repetir ganaderías, para que figuras y pseudofiguras toreen estas reses que muy de vez en cuando embisten a modo, pues nada a repetirlas en un abono. A la afición que la den. ¡Anda que si nos dejaran quitarnos alguna mas de las obligadas!
Mala feria ha echado Pablo Aguado con su apuesta por las tres corridas. Y en los dieciocho festejos que ha actuado, en su trayectoria como matador, pesan bastante mas los silencios, que los éxitos conseguidos. Tampoco un respetado Uceda, merecidamente, estuvo con ganas y escuchó alguna muestra de desagrado. Veremos si como tantas otras veces, Vitorino salva una feria que ha tenido mucha cordilla sobrevalorada y poca calidad.
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