y amenazando mira
el rojo velo al viento suspendido;
da tremendo bramido
como el toro de Fálaris ardiente;
hácese atrás, resopla, cabecea,
eriza la ancha frente
Emilio de Justo, se lio a dar muletazos en el cuarto, acompañando embestidas sin mando, a un toro protestado, al que apenas se picó. La espada fue trasera y caída. Como en el primero, los descabellos parecían no tener final y en los dos que le correspondieron escuchó los dos avisos. Y Borja Jiménez, no se acopló con ninguno de los del lote, en el segundo le molestó el aire y acabo en el cinco, igual que con el precioso quinto, con el que pareció acelerado, y por debajo de las condiciones que se intuían desde el tendido. Todo lo que ocurrió hoy en la plaza de Las Ventas estuvo condicionado por la valentía y la suerte de Víctor Hernández.
Veintiocho de mayo. Corrida de la Prensa. Acabo a las tantas, eran mas de las diez y todavía no habían sacado a Urdiales por la puerta grande de Madrid. Estos coletas no tienen decoro ninguno. Sabiendo que hoy acudía el rey, se ponen pesados y baten la marca de duración de un festejo en esta feria. Por que es el rey y se puede ir a cenar donde le pete, por que si es un aficionado de a pie, yo mismo, le dejan sin cenar o le apañan con un yogur.
Se llenó la plaza como era de esperar, en el primer paseíllo de Roca Rey. Le queda Beneficencia, con lo cual este año habrá venido a Madrid, pero no en feria, aunque anuncien todo amontonado. Polémica fue su actuación, y mas que se calentó cuando un subalterno hizo un gesto a la afición, mientras que el matador daba la vuelta al ruedo con la oreja del quinto. Se pidió sanción para "Viruta" y al acabar la vuelta hubo miradas y recriminaciones. El caso es que la labor del torero no acabó de contar con el beneplácito de toda de toda la afición, es difícil, y tras pinchar una vez y estoquear en segunda instancia, el presidente le concedió una oreja. A unos les pareció mucho y a otros poco. La vida misma, pero no es buena cosa enfrentarte con la afición que es la que te da de comer. Tocó la fibra populista con sus pases de rodillas, enlazó muletazos sin hondura, en una larga faena, avisada, y al pinchar se desinfló la burbuja. Confirmó el mejicano Bruno Aloi y pasó sin decir nada, pinchando en el toro de la confirmación con reiteración.
El triunfador de la tarde, saliendo a hombros, fue el mas veterano de la terna, principalmente por las dos estocadas que endilgó a los de su lote. Nunca fue un consumado matador, como su paisano Antonio León, pero hoy remató sus trasteos con guapeza, sobre todo en el primero. Se lució a la verónica en varias fases del festejo, con dos medias de categoría, y sin arrebatar acompañó embestidas que ayudaron al triunfo. No fueron orejas indiscutibles, más tampoco se pueden discutir.
Acudió el rey Felipe VI, al que los matadores brindaron los primeros de sus lotes. También recibió un brindis Isabel Díaz Ayuso, de manos de el mejicano Aloi en el que cerraba la tarde. La corrida de Juan Pedro, correctamente presentada, sin hacer ruido, ni con fuerzas ni sin ellas, nobleza toda, y colaboradora. En el sexto, el picador partió tres varas, y la cuadrilla se lució. Y sigue el calor extremo.

Novena de feria. Lleno con sol y buena temperatura. Toros de Fuenteymbro bien presentados, dieron juego, tuvieron castita y mansearon en los caballos. El sexto, sobrero, tuvo mas guasa y estuvo anclado en el burladero de matadores hasta la faena de muleta. En el tercero y tras un quite de Perera por chicuelinas con pérdida de capote incluida, Otero puso dos pares de banderillas, que dieron lugar a la ovación mas fuerte del festejo. Evidente es que tuvo que saludar de merecida manera. En el segundo saltó un espontáneo, sin toro, con apariencia de ser una persona no adaptada al mundo del que hablamos, que fue rápidamente interceptado. Parte del público se acordó de las dos orejas que cortó el viernes Adrián y estuvieron poco amables con el. Suele pasar en esta plaza, que cuando hay concesiones tan justas, luego se paguen en siguientes comparecencias. Incluso se puede oír algo así como ¡ Devuelve las orejas! Pero si llega a meter la espada a la primera en el tercero, habría caído otra. Estuvo correcto con el sexto, que nos hizo pensar que por algo le habían dejado como sobrero. El toro medía y el torero desconfiaba con toda la razón. Muy mal con el descabello. Perera aburrió en esta segunda comparecencia, como en la primera, y dejó en el ambiente el ser un torero en retirada, y Ureña ante un segundo con problemas estuvo valiente y aguantó parones saludando al acabar su trasteo. Sin llegar al nivel de Perera, también dejo la sensación de que sus mejores tiempos ya pasaron. Seis toros, seis faenas y seis avisos. Recado presidencial arriba, abajo llevamos treinta avisos en nueve festejos. Como nos gustaría que los diestros pensaran, que nos gusta llegar a casa a cenar a horas normales.
Quince de mayo Séptima de feria con sol y tendidos llenos. Hoy los toros de El Torero, aportaron lo necesario para que el festejo se hiciese entretenido y los tendidos se calentaran en este día del patrón. Bien presentados, sin duda, cinqueños con variada gama de bravura hasta mansedumbre, sin sobresalir en ninguna dirección, mantuvieron el interés durante sus lidias. Además fue la corrida con menos duración de toda la feria.
Hubo sustos y también percances. Fortes tuvo que ser operado de una cornadita aunque pudo salir a matar al quinto, y Curro Javier fue volteado con saña por el sexto, teniendo también que visitar la enfermería. Dentro del buen nivel de los matadores, Urdiales estuvo desconfiado y molestado por el viento en su primero, realizó vistosos quites en el tercero y el sexto y recetó una gran estocada al cuarto, al que sacó estimables muletazos dentro de una faena desigual, en terrenos del cinco. Fortes cortó una oreja en el quinto, con el que se vieron los detalles de toreo mas puro de la tarde, tanto con capote como con la flámula. Se le fue la mano al matar y dejó una caída. En el segundo de la tarde lo pasó mal ante las aviesas intenciones del toro por el pitón derecho. Y el triunfador numérico fue Fernando Adrián, con dos orejas, una mas una, en el esportón, pedidas por un público festivalero y otorgadas por un presidente facilón. No fueron de las faenas que se recuerdan con el paso del tiempo, pero claro está que una Puerta Grande siempre es apetitosa.